El paseo de especies,
culminó con la compra
de un aceite perfumado.
Ella danzó bajo la lluvia,
de especies coronadas,
y sentenció su cuerpo,
al tratamiento de epifanía.
La noche prolongó su caída,
mientras la danza se convirtió
desde luego, en una dichosa...
plática de confidencialidad,
y,
quebrantando la camaradería,
su sugestiva mirada,
desencadenó el vocablo
y sus sílabas atropellaron,
la petición de ella.
Fue una madrugada de sosiego,
el letargo de la penumbra,
prolongó sus cuerpos risueños,
conmovieron el cielo,
descubriendo el placer en cada caricia,
abrazando el momento efímero...
experimentando la sensación,
de hacer el amor por primera vez.
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