Bienvenidos soñadores...

“ Vivir es un constante experimento, donde los deseos, alucinaciones, y sobretodo los sueños pueden hacerse realidad. Mi búsqueda de lo extraordinario ha culminado con la confirmación de vuestra existencia; espero contar con ella para convertir este blog en el espacio liberador que una vez soñé...”

Sentido y lugar para todo lo pensado, soñado, reflexionado y VIVIDO.

martes, 27 de enero de 2015

Luchar por alguien

Hace pocos días, tuve una furiosa revelación frente a mi almohada, mis ojos se volvían tenues de llanto y de dolor, de gloria y sin sabor, ¿qué no había hecho?, ¿qué me atrevía a hacer hoy?... Abrí la caja de pandora, al recuperar mensajes guardados en una absurda línea de tiempo, del tiempo que ya es pasado, pero que viene como un caudaloso río, en busca de sendero, atropellando recuerdos, golpeando mi presente, agitando mi alma, en sentimientos encontrados. El dolor ha pasado, pero no así la pregunta capciosa; mientras tanto, él me abraza, me sostiene en sus brazos, me arrulla para no mirar hacia atrás, diciéndome "ya pasó todo", "no tengas miedo". Todo me parece desconcertante, hasta que él enciende el prado gris de los recuerdos y me pregunta: "¿acaso él luchó por tu amor?" Y replica con voz de aquellos héroes que mueren con solemnidad, me explica que "luchará por mi amor", que permanecerá allí hasta que el sol muera, que me alentará con besos y abrazos que recuperará mi aliento con una sonrisa, que se enfrentará a sus miedos, sólo por hacerme feliz. Entonces, yo lloró de angustia ¿Acaso yo podré amarlo igual? Retomo mis pasos perdidos en ese prado encendido, había tropezado con un recuerdo futil, no se puede retornar, pensé certeza de momentos, momentos de certeza, los motivos para terminar ese verano eran ciertos, la infidelidad del hombre puede perdonarse pero jamás olvidarse, entonces me levanté, habías dejado el camino intacto, mi orgullo me impidió retomarlo, pero ¿acaso no es orgullo del hombre, ser infiel? ¿acaso no es orgullo fingir que nada pasó? Para cuando dejé de lado mi melancolía, Jorge estaba allí alzándome en sus brazos, yo le estaba enseñando a nadar... en el mar, en el verano de nuestra vida juntos, donde se hace cierto, que no importa el pasado, si es que tienes un futuro al cual arribar juntos. Entonces comprendí "luchar por alguien" no es sólo dejar el orgullo para decirle a esa persona que la amas, sino comprender que todos los días del matrimonio uno está dispuesto a hacer concesiones, dejar el "yo", para ponerlo en manos del "otro", voluntariamente y tomando el riesgo de ser herido, con la sospecha que la persona elegida, siempre decida permanecer a nuestro lado. Puedo responder mi pregunta: Jorge, yo lucho contigo y por ti, todos los días, para sorprendernos de vez en cuando, para perdonarnos cuando hace falta, para enamorarnos con sonrisas, para llenarlos de películas, para comernos el mundo a besos, siempre.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Danzar nuestra música II

"Era así"...
dice una cuerda a otra.

"Era como tal"
dice la otra a la tercera.

"Era como ellos dos"
dicen las tres al mismo tiempo.

La primera,
formó su aspecto,
adusto y entusiasta,
como el vino de la primera salida,
que reblandece con los años.

La segunda,
se convirtió en 
delicada y esmerado,
como el primer regalo que nos dimos,
y continua sorprendiéndonos.

La tercera 
se volvió de sonido grave,
disruptor y conversador,
como la noche en que entramos en razón,
y recuerdan que el diálogo es la mejor solución.

La cuarta,
nació de la espera,
paciente y calmada,
como las veces que nos esperamos cuando es muy tarde,
y significan que siempre avanzaremos juntos.

La quinta,
se contrajo de momentos,
agudos y precisos, 
como la vida que estamos hilvanando juntos.

Así como en la vida, en nuestra música:

Algunas cuerdas, su sonido se volvió grave,
en otras, su sonido se convirtió agudo,
en algunas no son graves ni agudas,
son fuertes y resistentes.

Y solo unas pocas no tienen sonido...
pero tienen un color que las distingue,
agregándole personalidad,
y son únicas como nuestra relación.

"Te propongo componer una canción,
albergar las cuerdas que por las riñas se volvieron graves,
y tomar aquellas que por el amor que nos tenemos, se volvieron agudas".