El discurso alucinógeno,
temperó su llanto y otra vez...
le volvió a creer.
La promesa embestida de pasión,
alimentó su ilusión y otra vez...
le volvió a creer.
El sobrio llanto en rojo de sus ojos,
conmovió su ira y otra vez...
le volvió a creer.
La fe en el amor que le tenía,
dormitó su memoria y otra vez...
le volvió a creer.
Su cómplice, el idilio.
su arma, el capricho,
enrevesados,
sostuvieron su crimen,
sin pena ni culpa,
sostuvieron su crimen,
sin testigos más,
que el de su propia conciencia.
Bienvenidos soñadores...
“ Vivir es un constante experimento, donde los deseos, alucinaciones, y sobretodo los sueños pueden hacerse realidad. Mi búsqueda de lo extraordinario ha culminado con la confirmación de vuestra existencia; espero contar con ella para convertir este blog en el espacio liberador que una vez soñé...”
Sentido y lugar para todo lo pensado, soñado, reflexionado y VIVIDO.
domingo, 12 de febrero de 2012
Amnesia III
El paseo de especies,
culminó con la compra
de un aceite perfumado.
Ella danzó bajo la lluvia,
de especies coronadas,
y sentenció su cuerpo,
al tratamiento de epifanía.
La noche prolongó su caída,
mientras la danza se convirtió
desde luego, en una dichosa...
plática de confidencialidad,
y,
quebrantando la camaradería,
su sugestiva mirada,
desencadenó el vocablo
y sus sílabas atropellaron,
la petición de ella.
Fue una madrugada de sosiego,
el letargo de la penumbra,
prolongó sus cuerpos risueños,
conmovieron el cielo,
descubriendo el placer en cada caricia,
abrazando el momento efímero...
experimentando la sensación,
de hacer el amor por primera vez.
culminó con la compra
de un aceite perfumado.
Ella danzó bajo la lluvia,
de especies coronadas,
y sentenció su cuerpo,
al tratamiento de epifanía.
La noche prolongó su caída,
mientras la danza se convirtió
desde luego, en una dichosa...
plática de confidencialidad,
y,
quebrantando la camaradería,
su sugestiva mirada,
desencadenó el vocablo
y sus sílabas atropellaron,
la petición de ella.
Fue una madrugada de sosiego,
el letargo de la penumbra,
prolongó sus cuerpos risueños,
conmovieron el cielo,
descubriendo el placer en cada caricia,
abrazando el momento efímero...
experimentando la sensación,
de hacer el amor por primera vez.
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