Él la ama tanto,
como yo hubiera deseado que me ame.
Ella tendrá un hijo,
que siempre cuidara de ella.
Ella se casará con el hombre,
de toda su vida.
En cambio, ella, no,
ni siquiera viajando al lugar que ella quería,
ni siquiera viviendo sola como lo deseó,
ni siquiera aprendiendo el idioma que adoró desde que escuchó.
no, ni siquiera así.
Pero sí, con uvas- le contesté