Bienvenidos soñadores...

“ Vivir es un constante experimento, donde los deseos, alucinaciones, y sobretodo los sueños pueden hacerse realidad. Mi búsqueda de lo extraordinario ha culminado con la confirmación de vuestra existencia; espero contar con ella para convertir este blog en el espacio liberador que una vez soñé...”

Sentido y lugar para todo lo pensado, soñado, reflexionado y VIVIDO.

sábado, 29 de octubre de 2016

La noche de las mercedes

De esa mano que pones en tu boca
De esos tus ojos que me piden que no lloré
Del cuerpo que me apretó fuerte
De esos tus labios que me cautivaron
como la Virgen de las Mercedes,
en noche providencial,
me capturaron a la luz de una cámara,
que hoy son recuerdos.

La embriaguez de ser allí, los dos,
de buscar lo mejor o nada.

Merced a ti,
Merced me rendí,
Merced a la noche,
en que estaba sola.

A merced de un amor insufrible,
A merced de un amor imposible,
A merced de tus manos,
A merced de tus labios,
A merced de tu cuerpo,
Yo sonreía para no
Humedecer mis ojos,
Orbitantes de la realidad y,
Necias de mi condición,
Yacía un amor que no conocía.

El más breve,
sentado en la esquina de siempre,
esperando ver su camisa azul,
alabando a las Mercedes.

Dedicado a la noche de las Mercedes.
- ¿Era bella no es verdad?
- Más que la luna - dije yo,
y él sonrió.

martes, 27 de enero de 2015

Luchar por alguien

Hace pocos días, tuve una furiosa revelación frente a mi almohada, mis ojos se volvían tenues de llanto y de dolor, de gloria y sin sabor, ¿qué no había hecho?, ¿qué me atrevía a hacer hoy?... Abrí la caja de pandora, al recuperar mensajes guardados en una absurda línea de tiempo, del tiempo que ya es pasado, pero que viene como un caudaloso río, en busca de sendero, atropellando recuerdos, golpeando mi presente, agitando mi alma, en sentimientos encontrados. El dolor ha pasado, pero no así la pregunta capciosa; mientras tanto, él me abraza, me sostiene en sus brazos, me arrulla para no mirar hacia atrás, diciéndome "ya pasó todo", "no tengas miedo". Todo me parece desconcertante, hasta que él enciende el prado gris de los recuerdos y me pregunta: "¿acaso él luchó por tu amor?" Y replica con voz de aquellos héroes que mueren con solemnidad, me explica que "luchará por mi amor", que permanecerá allí hasta que el sol muera, que me alentará con besos y abrazos que recuperará mi aliento con una sonrisa, que se enfrentará a sus miedos, sólo por hacerme feliz. Entonces, yo lloró de angustia ¿Acaso yo podré amarlo igual? Retomo mis pasos perdidos en ese prado encendido, había tropezado con un recuerdo futil, no se puede retornar, pensé certeza de momentos, momentos de certeza, los motivos para terminar ese verano eran ciertos, la infidelidad del hombre puede perdonarse pero jamás olvidarse, entonces me levanté, habías dejado el camino intacto, mi orgullo me impidió retomarlo, pero ¿acaso no es orgullo del hombre, ser infiel? ¿acaso no es orgullo fingir que nada pasó? Para cuando dejé de lado mi melancolía, Jorge estaba allí alzándome en sus brazos, yo le estaba enseñando a nadar... en el mar, en el verano de nuestra vida juntos, donde se hace cierto, que no importa el pasado, si es que tienes un futuro al cual arribar juntos. Entonces comprendí "luchar por alguien" no es sólo dejar el orgullo para decirle a esa persona que la amas, sino comprender que todos los días del matrimonio uno está dispuesto a hacer concesiones, dejar el "yo", para ponerlo en manos del "otro", voluntariamente y tomando el riesgo de ser herido, con la sospecha que la persona elegida, siempre decida permanecer a nuestro lado. Puedo responder mi pregunta: Jorge, yo lucho contigo y por ti, todos los días, para sorprendernos de vez en cuando, para perdonarnos cuando hace falta, para enamorarnos con sonrisas, para llenarlos de películas, para comernos el mundo a besos, siempre.