De esa mano que pones en tu boca
De esos tus ojos que me piden que no lloré
Del cuerpo que me apretó fuerte
De esos tus labios que me cautivaron
como la Virgen de las Mercedes,
en noche providencial,
me capturaron a la luz de una cámara,
que hoy son recuerdos.
La embriaguez de ser allí, los dos,
de buscar lo mejor o nada.
Merced a ti,
Merced me rendí,
Merced a la noche,
en que estaba sola.
A merced de un amor insufrible,
A merced de un amor imposible,
A merced de tus manos,
A merced de tus labios,
A merced de tu cuerpo,
Yo sonreía para no
Humedecer mis ojos,
Orbitantes de la realidad y,
Necias de mi condición,
Yacía un amor que no conocía.
El más breve,
sentado en la esquina de siempre,
esperando ver su camisa azul,
alabando a las Mercedes.
Dedicado a la noche de las Mercedes.
- ¿Era bella no es verdad?
- Más que la luna - dije yo,
y él sonrió.
De esos tus ojos que me piden que no lloré
Del cuerpo que me apretó fuerte
De esos tus labios que me cautivaron
como la Virgen de las Mercedes,
en noche providencial,
me capturaron a la luz de una cámara,
que hoy son recuerdos.
La embriaguez de ser allí, los dos,
de buscar lo mejor o nada.
Merced a ti,
Merced me rendí,
Merced a la noche,
en que estaba sola.
A merced de un amor insufrible,
A merced de un amor imposible,
A merced de tus manos,
A merced de tus labios,
A merced de tu cuerpo,
Yo sonreía para no
Humedecer mis ojos,
Orbitantes de la realidad y,
Necias de mi condición,
Yacía un amor que no conocía.
El más breve,
sentado en la esquina de siempre,
esperando ver su camisa azul,
alabando a las Mercedes.
Dedicado a la noche de las Mercedes.
- ¿Era bella no es verdad?
- Más que la luna - dije yo,
y él sonrió.